¡Qué fácil es ser de izquierda en Argentina! Es fácil porque sos inofensivo. Podés decir lo que quieras: que nacionalizarías al Citibank, que expropiarías a la totalidad de propietarios de bicicletas, que obligarías a todas las madres a que sus hijos se llamen José, lo que quieras. Total, ¿a cuántos representás? ¿cuántas chances hay de que lleves a la práctica tus declamaciones?
Eso pensaba ayer mientras veía a Luis Zamora en el programa de Lanata. La actitud de Lanata y los mensajes de sus oyentes iban en la misma dirección: no concuerdo con lo que propone, pero lo respeto mucho.
Si hiciéramos el ejercicio de imaginación de suponer a Zamora gobernando (ya sé, hay que poner en juego muuuuucha imaginación, equivalente a la que haría falta para escribir un cuento de Borges, por ejemplo; así que si tenés esa imaginación usala para escribir el cuento mejor) decía que si imaginamos a Zamora en el gobierno, ¿cuántos minutos tardaría esa misma gente que no concuerda pero lo respeta en decir que es un loco, un maníaco depresivo con rasgos esquizoides (la descalificación con diagnóstico médico se viene imponiendo exitosamente como insulto), un discípulo trasnochado de Stalin, un corruptotraidoralapatriademoniacomontonerograaaasaaaaaaaaaaa?
Así que, Zamorita, sabélo, se te respeta porque todo el mundo sabe que no vas a ocupar nunca un lugar de poder. Paradójicamente, se te respeta por testimonial.
Por supuesto que donde dice Zamora bien se puede escribir Solanas, Ripoll (esta da más perfil cómico, sí), y otros nombres que se me confunden entre sí.
Si intentaran hacer un 1% de lo que proponen los derrocarían sin piedad. Los mismos que hoy los escuchan con respeto.
jueves, 28 de mayo de 2009
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)