miércoles, 19 de noviembre de 2008

Un montón de gente de la que no se sabe nada

Hace un tiempo estaba charlando con una mujer que trabaja haciendo encuestas. Mayoritariamente políticas. Ella es una de las que se encarga de preguntarle a la gente a quién va a votar o qué imagen tiene de fulanito o menganito.
Me comentaba que la mayoría de las encuestas se hacen por teléfono.
¿Y los que no tienen teléfono o sólo tienen un celular porque le resulta más barato? No, a esa gente no se la encuesta. No creo haber descubierto la pólvora pero, ¿por qué nunca nadie hace mención a esto? Si las encuestas se hacen por teléfono hay un universo gigante de ciudadanos de los que no se sabe qué piensan, a quién van a votar o si fulanito les cae bien o mal.
Cuando se dice que la opinión pública piensa, entonces, tal cosa o que va a votar a fulano, se dice que la clase media y alta piensa tal cosa y va a votar a fulano. Entiendo que a la hora de vender, no sé, plasmas o autos caros, no interese la opinión de quien no se lo va a poder comprar. Pero, a la hora de saber a quién van a votar, ¿tampoco importa lo que piensen los que no tienen teléfono en su casa? Los políticos ¿no saben que los pobres también votan?
Comentándole esto a mi interlocutora, me dijo: no, a los pobres los conquistan con clientelismo. Me pareció una visión un poco superficial y berretona del asunto, una visión que se construye no sabiendo qué piensan ni a quienes van a votar los que no tienen teléfono.

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