Hace un tiempo estaba charlando con una mujer que trabaja haciendo encuestas. Mayoritariamente políticas. Ella es una de las que se encarga de preguntarle a la gente a quién va a votar o qué imagen tiene de fulanito o menganito.
Me comentaba que la mayoría de las encuestas se hacen por teléfono.
¿Y los que no tienen teléfono o sólo tienen un celular porque le resulta más barato? No, a esa gente no se la encuesta. No creo haber descubierto la pólvora pero, ¿por qué nunca nadie hace mención a esto? Si las encuestas se hacen por teléfono hay un universo gigante de ciudadanos de los que no se sabe qué piensan, a quién van a votar o si fulanito les cae bien o mal.
Cuando se dice que la opinión pública piensa, entonces, tal cosa o que va a votar a fulano, se dice que la clase media y alta piensa tal cosa y va a votar a fulano. Entiendo que a la hora de vender, no sé, plasmas o autos caros, no interese la opinión de quien no se lo va a poder comprar. Pero, a la hora de saber a quién van a votar, ¿tampoco importa lo que piensen los que no tienen teléfono en su casa? Los políticos ¿no saben que los pobres también votan?
Comentándole esto a mi interlocutora, me dijo: no, a los pobres los conquistan con clientelismo. Me pareció una visión un poco superficial y berretona del asunto, una visión que se construye no sabiendo qué piensan ni a quienes van a votar los que no tienen teléfono.
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