El tipo nunca fue santo de mi devoción. Sus gobiernos no me gustaron. Nunca lo voté. Las privatizaciones que dejaron a miles de empleados en la calle, las jubilaciones estancadas en $140, la pobreza y la desocupación en crecimiento, ¿cómo me iba a gustar? Lo detestaba.
Pero no quiero que se muera.
Porque la exasperación de la política que pide"que se mueran" "que se vayan" "andate conchuda" es como un ruido fuerte que no deja escuchar la melodía de fondo. Yo no encuentro demasiado, pero probablemente el tipo haya hecho algunas cosas bien (digo todo esto y me transpira la mano en el teclado: yo defendiendo a Menem...) y por eso fue electo dos veces presidente. ¿O será el argentino un pueblo realmente pelotudo?
Cuando el análisis de la presidencia de Menem se simplifica en sloganes como "el turco vivía de joda, encamándose con vedetongas" o "se robó todo" (lo habrá hecho? me late probable pero la verdad es que no lo sé) o "tocá madera que es yeta"; se parece demasiado al actual "polémico De Vido", "el botox y las carteras Louis Vuitton de Cristina". Se anula la posibilidad de pensar de verdad en qué consistió el gobierno del tipo. Si no se sale del slogan hasta corremos el riesgo de volver a tener un Menem, aunque esta vez con buenos modales.
Si se saliera del slogan, muchos descubrirían sorprendidos que el gobierno ese, que tanto asco les daba, es el gobierno que ahora reclaman, el que de verdad les gustaría tener.
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