Hay palabras que, de tan repetidas, se vacían de significado. Actualmente, cualquiera que vea una horita de noticiero televisivo diaria, utiliza Diálogo y Consenso (falta de) para criticar al gobierno de Cristina. Diálogo hay (los representantes del gobierno con la Mesa de Enlace -¿a quién enlazarán, ya que hablamos de palabras?-; debates parlamentarios, etc). El Consenso se busca: supongo que es partir de posiciones diferentes y ceder ambas partes. Eso también hay, hubo varias medidas para satisfacer a los permanentes insatisfechos agroarcas, que nunca serán suficientes, claro.
Pero aún así, se escucha repetir como un mantra Diálogo y Consenso. Y se vela a Alfonsín y el mantra sobrevuela el féretro. Él sí que era un modelo de Diálogo y Consenso.
Pero hay lugares donde Diálogo y Consenso no son bienvenidos.
Se-gu-ri-dad. Ahí necesitamos operar sobre el significado de otras palabras. Mano dura ya va quedando demodee y se perfila una bastante curiosa: derechos humanos. ¿Adónde están, eh, los de los derechos humanos?
Las declaraciones que hace poco hizo Tinelli “¡Paren con los Derechos Humanos y esas estupideces! al final todos los derechos los tienen los delincuentes" y que no son más que la enésima repetición de la misma frase me llaman la atención. ¿Por qué a alguien que habla de asaltos y crímenes se le pasa por la cabeza hablar de derechos humanos? ¿No sería más lógico que hablara de policía, criminales y leyes? ¿Se quiere instalar la idea de que "los de los derechos humanos" defienden asesinos?
Lo que me intriga es cómo se construyen estos slogans vacíos o manipulados en su significado y por qué es la derecha la que normalmente logra operar así sobre el lenguaje. ¿El sentido común es de derecha?
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