lunes, 20 de abril de 2009

La Alegría de Creer

No creer es más fácil que creer. Porque creer implica tomar partido. En una relación, en la política, donde sea, creer es elegir algo y dejar de lado lo demás. Si elegís a un tipo (o a una mina) vas a tener que tolerar sus defectos y sacar la cara por esa persona si hace falta. Si no creés, podés sacar a relucir los defectos de todos, total, no estás casada/o con ninguno...
En política también es más fácil. Decir que todos son una mierda no te obliga a defender a nadie, a encontrar argumentos para decir por qué creés en este y no en cualquiera de los otros. Es como decir las minas son todas iguales o los hombres son todos unos pelotudos.
Es fracasar y echarle la culpa a los demás de tu fracaso.
Está bueno adherir a una opción política. Encontrarle virtudes y ver cómo se podrían remontar los defectos. Da alegría porque implica pensar que las cosas pueden seguir mejorando.
Si pensamos que las minas son todas iguales o los hombres unos pelotudos nos resignamos a estar solos para siempre.
¿Esos serían los niños ricos que tenían tristeza? Pobres...

No hay comentarios: